EE.UU. y Bielorrusia mejoran sus relaciones gracias al Evangelio y el deporte

Jerome Williams – Foto: Fuente externa

Para contribuir con este proceso, un ministerio está combinando el deporte, el mensaje del Evangelio y la diplomacia.

Estados Unidos y Bielorrusia tratan de mejorar las relaciones diplomáticas entre sí luego de que hace siete años la ex República Soviética expulsara al embajador norteamericano.

Hace 20 años, Bill Alexson creó Sports Power… Una combinación de exjugadores de la NBA y de la Liga Europea que viajan por el mundo jugando con equipos nacionales y compartiendo el Evangelio.

Lo increíble no son los movimientos de los jugadores en la cancha, sino el acceso del que gozan en los países que visitan.

Bill Alexson, fundador de Power Sports, explicó: “No es mejor o peor que otro ministerio, pero es único y abre puertas que nadie más puede”.

“Es genial que jugadores de la NBA vinieran a nuestra tierra”, dice un ciudadano.

Las personas en esta ex República Soviética son escépticas de los americanos, pero al traer jugadores de la NBA hasta los fans locales aplauden.

“Es fenomenal. La prensa nos sigue por doquier. Le dices a los niños que salten, y ellos dicen: ¿qué tan alto? Y hemos cambiado nuestras vidas en el proceso”, dice Alexson.

Las escuelas abren sus puertas y permiten a los jugadores testificar.

Incluso los altos niveles del Gobierno prestan atención.

Jerome “Junkyard Dog” Williams, quien jugó para los Knicks de Nueva York y otros equipos, es una de las estrellas de Sports Power. Sus movimientos son su ministerio y su perrera está creciendo.

Un ladrido… Una foto… Un escenario internacional a la vez.

“Sí, la perrera, ya sabes, crece día a día, pero es la perrera del Señor. Es suya”, comenta Williams.

“Es un honor…La plataforma que el Señor me dio con la NBA me pone sobre un pedestal en cualquier parte del mundo”, expresa Williams.

El ex jugador Paul Grant también lo sabe.

“No se puede tener expectativas, porque cosas sobrenaturales ocurren en estos viajes que ni siquiera imaginamos”, indica Grant.

Bielorrusia no es un lugar donde los estadounidenses se sienten cómodos. La presencia de CBN fue noticia nacional. Hace siete años el presidente, Alexander Lukashenko, conocido como el último dictador de Europa, expulsó al embajador y a 30 diplomáticos americanos. Desde entonces, Estados Unidos trata de mejorar las relaciones un juego a la vez.

“La idea es usar los deportes como diplomacia, usar el lenguaje universal de las competencias atléticas para que la gente entienda mejor y a la larga, conduzca a mejorar las relaciones en general”, dice Scott Rauland, jefe de la diplomacia estadounidense en Bielorrusia.

Este verano, Estados Unidos está financiando una nueva cancha «tres en tres» en Minks.

“Todos en Bielorrusia saben de baloncesto, porque todos ven la NBA. Está en televisión nacional. Ser capaces de tener este programa tres en tres, junto con la Embajada de Estados Unidos, ciertamente acercará a ambas naciones”, dice Igor Seliun, coordinador de baloncesto.

Si EE.UU. desea alcanzar a los bielorrusos, el deporte puede ser una de las mejores maneras. El presidente Lukashenko es un atleta y aficionado deportivo. Basta con ver el palacio de hockey que construyó. Incluso tiene un vicepresidente deportivo quien es su consejero más cercano.

“Muchos problemas surgen debido a la falta de entendimiento mutuo… el deporte en sí no trae colores políticos, la gente no le da la espalda y el ladrido de perro que hace Jerome vale mucho”, contesta Maksim Ryzhenkov, vice presidente del Comité Olímpico Nacional.

“Escuchen, el ladrido de perro es un idioma universal”, contesta Williams.

Egor Mescheriakov es producto de la diplomacia deportiva. Un programa estatal llamado Sports United le ayudó a mejorar sus técnicas de baloncesto en Estados Unidos. Jugó para la Universidad George Washington, poco después de la caída de la Unión Soviética.

“Ha sido un sueño hecho realidad porque al crecer en la Unión Soviética, uno no piensa en ir a Estados Unidos. Incluso conseguir una VISA era problema. De pronto, todo cambió y estamos muy agradecidos por la oportunidad”, comenta Egor Mescheriakov, de la Federación de Baloncesto Bielorrusa.

El ahora dirige el equipo de la Federación de Baloncesto Bielorrusa y envía jóvenes a aprender de la cultura estadounidense así como nuevos movimientos en la cancha.

“Les preguntaba cuál es la diferencia más grande que vieron en Estados Unidos y su forma de jugar baloncesto, comparado a Bielorrusia y dijeron que los entrenadores eran muy inspiradores allá. Se motivaron con la idea de deportes femeninos y que exista un salón de fama de mujeres”, dice Mescheriakov.

Bielorrusia ocupa una posición estratégica entre Europa y Rusia. Pero antes de que las relaciones con Estados Unidos puedan mejorar, funcionarios estadounidenses dicen que Bielorrusia debe abordar asuntos importantes, incluyendo restricciones a la libertad religiosa.

“Incluye preocupaciones sobre prisioneros políticos, el derecho a que los partidos políticos participen libremente y libre acceso a medios de comunicación”, dice Scott Rauland.

Por ahora, cristianos y diplomáticos seguirán trabajando para cambiar corazones y mentes, un juego a la vez. Fuente: Mundo Cristiano

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