El servir a otros forma tu carácter

Desde muy pequeña siempre había un anhelo en mi corazón por experimentar algo sobrenatural. Creía en Dios, pero mis conocimientos eran muy básicos, regidos por tradiciones y costumbres, lo cual practicaba sin ninguna revelación. La verdad nunca había tenido un verdadero encuentro personal con Dios. Llevaba una vida cómoda en la cual había obtenido muchos logros tanto en el ámbito profesional como en el personal, y así también atravesé muchas situaciones difíciles que en ocasiones pensaba que no iba a superar. Los momentos de felicidad que experimentaba eran condicionales, y la paz en mi corazón era temporal y circunstancial. Era una persona con muchas inseguridades, falta de identidad y sin propósito de vida. Pero mi interés por conocer a Dios nunca dejó de estar vivo en mi corazón, Dios desde siempre estuvo presente en mi vida y aunque a veces tomé caminos equivocados para llegar a Él, su amor incondicional me guardó en todo momento.

Ya casi han pasado 10 años desde que declaré públicamente a Jesús como mi Señor y Salvador. Una decisión que marcó mi destino, una decisión que me llevó finalmente al camino correcto, al único y verdadero, a Jesús. Entendí que únicamente una relación personal con mi Padre Celestial hacía posible la transformación y restauración de mi corazón a través del conocimiento y revelación de Su Palabra. Ha sido un camino de pruebas, tentaciones, de aciertos y desaciertos, pero Él nunca me ha dejado sola, desde el primer momento que le entregué mi corazón, Él ha puesto en mi vida personas que han caminado y permanecido junto conmigo en medio del desierto, de los valles y las montañas. Gracias a Dios por cada una de esas personas, desde quien sembró la semilla, como todos los que la han regado día a día para mi crecimiento espiritual. Gracias a todas las personas que estuvieron solamente por una temporada, porque también cumplieron su propósito.

Mi corazón está eternamente agradecido con mi Padre Celestial, por haberme plantado en la Iglesia El Rey Jesús, un lugar donde se manifiesta el poder sobrenatural. Gracias a mi pastor Guillermo Maldonado, porque a través de él y todos los servidores de la Iglesia, he sido afirmada, discipulada y enviada como líder de casa de paz. El SERVIR A OTROS FORMA TU CARÁCTER, te lleva a una madurez espiritual, es un gran privilegio, y junto con mi esposo, Jonathan, cada miércoles abrimos nuestro hogar para compartir la Palabra de Dios, ministrar su amor y orar por las diferentes necesidades de las personas que asisten. Esta bendición está a la disposición de todos, porque cada miércoles hay una Casa de Paz cerca de tu casa, que se abre para enseñarte a conocer la Palabra de Dios. Hoy sé que soy una hija de Dios, que soy luz, portadora de su presencia, y una embajadora del Reino de Dios. Bendecida para bendecir a otros. Dios es real y su voluntad es tener una relación personal con cada uno de nosotros.

Katherine Idrovo-Lay
Líder Casa de Paz Ciudad Doral / El Rey Jesús
kidrovo@live.com

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