Refugiados cristianos oran por su libertad en una prisión de Bangkok

Los refugiados cristianos comparten su fe en Cristo con otros detenidos, en el Centro de Detención de Inmigrantes de Bangkok (IDC) por sus siglas en inglés.

Un refugiado de 21 años que fue detenido en la IDC durante más de seis meses sin esperanza de libertad, comparte la palabra de Dios junto a sus compañeros de celda que se reúnen dos veces al día para orar por la libertad, la comodidad y la paz.

En la IDC hay inmigrantes procedentes de Europa del Este, Sudeste de Asia y África, la mayoría hombres pero un grupo incluía a mujeres con bebés en brazos.

Otro caso es el de Peter que comparte su celda con dos pastores y crearon una pequeña iglesia para poder orar y adorar junto con otros compañeros de celda. «Hemos visto cómo ocurren tantos milagros. Mi Dios escucha todo! «, dijo entusiasmado Peter.

Funyas Masih también experimentó la bondad de Dios cuando fue detenido en el IDC junto a sus dos hijos por siete días porque no podían pagar la multa de $ 556 por sus visas. Aprovecharon el tiempo y compartieron el evangelio con sus compañeros, aumentaron la energía y moral de todos a limpiando la suciedad, y en ocasiones cuando el recinto estaba amplio el hijo de Masih les llevó a hacer entrenamientos para mejorar el ánimo y el flujo sanguíneo.

Pues en la celda habían dos hombres con trastornos mentales a quienes otros rechazaban ​​debido a su comportamiento errático. Pero Masih y sus hijos decidieron mostrarles amor, les hablaron amablemente a los hombres y oraron por ellos. Los dos hombres amaban escuchar el evangelio, y dijeron que se sentían mejor cada vez que oraban por ellos.

Como todos los testimonios de las personas que padecen persecución, Dios siempre está con ellos. En su Palabra, en Proverbios 3, 3-4 dice: Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello.Escríbelas en la tabla de tu corazón, y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

Dentro de cuatro días en IDC, Masih dijo que él bautizó a cuatro compañeros de celda: dos musulmanes, uno hindú y un sikh.

«Ustedes son diferente de alguna manera, el ambiente pasó de la tristeza y desesperación a acción de gracias y esperanza”, manifestaron los presos de la IDC. Impacto evangelístico

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