Exguerrillero colombiano predica ahora el Evangelio gracias al poder de Jesús

COLOMBIA.- Un pastor colombiano testificó  de cómo el poder de Dios lo cambió, de ser guerrillero perseguidor de cristianos a seguidor de Cristo.

El pastor, a quien llamaremos «Jasar», tiene 46 años de edad, fue militante de un grupo guerrillero desde muy joven. Al igual que el apóstol Pablo, fue un perseguidor de cristianos, pero después que conoció el Evangelio entregó su vida a Cristo para ser un predicador de la Palabra.

«Al igual que Pablo, fui un hombre muy malo, pero el poder de Dios me cambió. Mi infancia fue muy difícil, serví a la guerrilla. Crecí y me convertí en un hombre materialista, la filosofía se apoderó de mi corazón y decía ser ateo», dijo Jasar.

«Al igual que cualquier guerrillero, odiaba a los cristianos y creía que todos ellos eran espías. También decíamos que no servían para nada, ya que no nos daban información, no nos permitían reclutar a sus hijos, ni obedecían nuestras órdenes. Solo servían a Dios. Es por eso que los cristianos son vistos como enemigos de la guerrilla, por lo que son perseguidos y asesinados», dice el pastor al medio brasileño Portas Abertas.

«Eramos todos iguales, creíamos que el ser humano nacía, crecía y moría, así que no había espacio para la espiritualidad. Cuando salíamos a la calle era para perseguir y matar», reveló el exguerrillero.

«En una oportunidad que salimos, atrapamos a un cristiano me amenazó con la Biblia, que era su arma. A pesar que le apuntaba con mi ametralladora a su cabeza, tuvo el valor de decir ‘si me matas, debes saber que Jesucristo seguirá viviendo’. Fue una discusión entre un hombre material y un hombre espiritual».

«Jasar» le respondió al cristiano: «No seas mentiroso, Dios no existe». Pero el hombre siguió «disparando» sus palabras y continuó: «Si me matas, tendrás que predicar en mi lugar, porque Dios tiene un gran plan para tu vida, del cual no puedes escapar». «Esa fue mi primera experiencia con Dios. Luego dejé al hombre irse y los guerrilleros no entendían nada. Yo les dije que no lo maté porque me faltó voluntad, pero la verdad es que había sentido la gloria del Señor», confesó el ahora pastor.

«Una noche soñé con Jesús, que venía en una nube, vi sus ojos como llama de fuego y su hermoso rostro. Fue entonces cuando decidí entregar mi vida a Jesucristo realmente. Es duro luchar contra Dios, porque Él siempre gana», dijo conmiviso «Jasar».

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