El cristianismo es una cuestión de fe, no de religión

Al hablar del cristianismo debemos hacerlo no como una religión, bien sea esta católica, apostólica y romana, evangélica o protestante, refiriéndose este concepto a un conjunto de dogmas o patrones de conducta impuestas a quienes las profesan, lo cual es contrario a vivir por la Fe, entendida ésta como la conexión directa o relación personal del creyente con su Creador, que lo lleva a ejercitarla en forma práctica bajo la premisa de que “la Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11.

Como está escrito: “La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios” Romanos 10:17: de allí la importancia de congregarnos para oír la palabra y nutrirnos de ella, despertándonos así a la Fe bíblica, la fe que agrada a Dios… Cobra así suma importancia el Cristianismo a nivel mundial… pero no debemos enfocarnos en observarlo como un movimiento o algo que está de moda; ni verlo dentro de las estadísticas de que tal o cual congregación tiene un gran número de miembros; o que en éste o aquel país se ha incrementado el número de personas que asisten a las iglesias,  así como el hecho de que reconocidas figuras del mundo político, artístico, farandulero o deportivo han aceptado al Señor Jesucristo….Si tomamos la obra evangelizadora meramente como el hecho de llevar personas a las iglesias, esas estadísticas tendrían sentido, no así, al considerar que el propósito y rol fundamental de todo ministerio y discipulado cristiano deberá ser «salvar almas», ganarlas para el Reino de Dios.

Muchas congregaciones cuentan con multitudinario número de miembros, templos majestuosos, grupos de adoración, grupos musicales, etc, lo cual es significativo y evidencia la motivación y avivamiento dentro de los ministerios cristianos; pero es importante que las iglesias principalmente se preocupen por que sus miembros sean salvos, y a pesar de las luchas que puedan presentárseles, permanezcan firmes en la fe cristiana.

Estaremos agradando a Dios, llenando hasta el tope las iglesias o templos? utilizando los medios de comunicación masiva y redes sociales para hablar de Jesús, desde el punto de vista religioso? cuantas de esas personas que asisten a las iglesias han tenido un encuentro personal con Dios y se han convertido verdaderamente al Señor? cuantas de esas personas han entendido que seguir a Jesús no es cuestión de religión, de que seamos católicos, evangélicos o protestantes; sino que se trata de un cambio en nuestro estilo de vida, amando y sirviendo a Dios y a nuestro prójimo, viviendo la fe sobrenatural con la guía del Espíritu Santo?

Por encima de los aspectos estadísticos y disertaciones relacionadas con la religión, la preocupación y labor fundamental de todo ministerio cristiano deberá ser, llevar a las personas por el camino de la fe y del arrepentimiento,  logrando así al final de ese camino, alcanzar la salvación de nuestra alma, nuestra senda hacia el cielo….. Se trata también de hacer discípulos: “Id, pues, y hacer discípulos a todas las naciones…” Mateo 28:19…no asistir a las reuniones o cultos solo persiguiendo las bendiciones en la salud, familiares o económicas; claro está, que ellas son importantes, pero en algunos casos al alcanzar las mismas hay quienes se alejan de las congregaciones. Por supuesto que una multitudinaria congregación refleja los frutos de un arduo trabajo evangelizador, pero será que todas esas personas estarán preocupadas con su salvación?

Lo más importante delante de los ojos de Dios, es una autentica y verdadera conversión, que llevará a las personas a renovar sus mentes, ver la vida como la veía Cristo y obedecer a Dios, no solo asistiendo a los cultos dominicales, sino también tomando el hábito de orar, leer la Biblia, ayunar….bautizarse en las aguas, participar de la santa cena del Señor, formar parte de los grupos de discipulado o de evangelización, de jóvenes o ancianos  que existan en las congregaciones y lo primordial deberá ser hablar a otros de Jesucristo.

Así pues, todo ministerio cristiano deberá esforzarse por salvar almas, cuidar de ellas, llevar a las personas por el camino de la verdadera fe y del arrepentimiento de sus pecados, encaminarlas a su real encuentro cara a cara con el Señor una vez que partamos de este mundo… logrando así, que los miembros que se congregan en las iglesias sean personas convertidas, lavadas y transformadas en su manera de ver la vida por el gran poder de Dios, siendo creyentes seguidores de la doctrina de nuestro Señor Jesucristo, la cual no es una religión, sino de vivir la verdadera fe y el camino hacia la salvación eterna.

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