Coro infantil Safari de Uganda recorre España en gira promocional

Kennia Espinoza


Una representación de 28 niños de más de 200 que integran el Coro Safari se encuentra de gira por España. Los niños viven en Entebbe, cerca de la capital de Uganda, África, y viven en una casa hogar.

Entebbe es el lugar que escogió Deborah Kaaya (más conocida como Mamá Deborah) para empezar un proyecto personal de acogida de niños. “Tuve un sueño”, relata, y un día decidió acoger en su casa a 16 niños. Fue el principio del torbellino. Esa casa se transformó en una escuela. Y en una casa más grande, hasta albergar a más de 250 niños en la actualidad. La fundación que Deborah dirige se llama New Life (Vida Nueva).

A partir del encuentro con miembros de la ONG española Nzuri Daima (la cual trabaja con hermanamientos y microcréditos en África oriental), surgió la idea de crear el Coro Safari, primero con las canciones que componía una de las niñas desde que tenía siete años, Joy Mutuwa, para ir añadiendo versiones como el maravilloso Hallelujah de Leonard Cohen; el Over the rainbow que nos evoca a Judy Garland en las baldosas amarillas; el No dudaría de Antonio Flores; el Looking for Paradise de Alejandro Sanz, y hasta temas en catalán como Sense tu (Sin ti), de Terapia de Shock, o Quan tot s’enlaira (Cuando todo levanta el vuelo ) de Txarango.

Este último grupo, de hecho, ha cantado con ellos y ha apadrinado parte de la gira del coro, que también ha incluido participaciones junto a Alejandro Sanz, en Valencia y Barcelona, ante miles de espectadores.

La vida de cada uno de estos niños “es una historia”, nos cuenta la misma Mamá Deborah, “una historia dura, con abandonos, violencia y pobreza”. Para ella, cuenta el presente, el poder dar un sentido a esas vidas, el poder dotar de arte y de capacidad para cambiar las cosas a un grupo de pequeños que, detalla, son como un millón de copos de nieve: “Un copo puede no pesar nada, pero un millón sobre la misma rama, la rompen”.

“Queremos viajar físicamente”, cuenta Mamá Deborah, “para poder mirarnos a los ojos, para compartir además de melodías y palabras, los latidos y esperanzas, poder ser como unos representantes de los niños de África, capaces de cambiar las cosas”.
Uno de los conciertos tuvo lugar hace unos días en la iglesia Unida de Terrassa. Explica Mamá Deborah, evangélica y esposa de un pastor, a quien le sorprendió mucho que, al llegar a España, les invitaran a cantar en varios sitios “pero en ninguna iglesia”. Y añade: “Europa trajo el Evangelio a África, pero ¿qué pasa aquí ahora? En África hay un avivamiento claro. La pobreza, las guerras, las enfermedades nos han acercado cada vez más a Dios, a ser dependientes de Él, a una esperanza en un mundo” concluyó. Fuente:wwww.protestantedigital.com

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