Policías en El Salvador cumplen la ley con la palabra de Dios

María Gabriela García
El Globo News


Considerándose como soldados de Dios, y con el objetivo de derrotar el pecado y liberar al pecador, un grupo de policías cristianos en Sonsonate, El Salvador, están llevando la palabra de Jesús a los sectores más peligrosos de la ciudad.

Ellos aseguran que con espadas ni ejércitos podrán vencer a la delincuencia y el terror, por lo que prefieren reprender el mal en el nombre del Señor, junto a su arma más poderosa: la Biblia.

Este ministerio cristiano policial, cada día suma más agentes que se colocan a disposición de esta iniciativa en servir al Creador uniformados, llamando la atención de los habitantes de la zona al ver al grupo de oficiales compartiendo el evangelio.

“Me sorprendió mucho porque de hecho siempre vienen a poner leyes, pero nunca pensé que ellos vendrían a traer la palabra de Dios”, señala una de las personas evangelizadas en el sector.

“Doblemente soldados, soldados de Cristo y policías nacionales, los militares del servicio”, expresó Julio Carrillo, otro habitante del sector.

Armados de fe, ellos evangelizan los sitios más peligrosos de Sonsonate, donde según las informaciones, reina la violencia y podría costarles la vida en un instante. Sin embargo, alegan que eso no cambiará la visión que hoy en día tienen sobre su labor de salvar almas para Jesús.

“La Palabra de Dios dice en 2° de Corintios (10:4) que las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”, declaró Jacob Sion Lue, Pastor Policía.

Agregó también que “el arma es parte de mi equipo, pero sobre todo esto es la palabra de Dios (La Biblia), la regla infalible, la palabra de Dios la que nunca cambia, la misma de ayer, de hoy y por todos los siglos”.

Según las investigaciones, la ciudad donde este grupo de policías predican la palabra de Dios, ha figurado por años en la lista de lugares más peligrosos del país, pero últimamente se han venido observando cambios de mejora gracias a la mano de Dios. Fuente: Primer Impacto.

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