Cómo protegerse del sol durante el verano

La piel está expuesta los 365 días del año a los efectos del sol, pero en verano es aún más perjudicial. En la playa o en la ciudad, hay que protegerse de los rayos del sol para evitar las quemaduras que ponen en riesgo la salud futura de la piel.

Si es usted de los que cree que dentro del agua es inmune a los rayos ultravioleta (UVA), o que debajo de la sombrilla no se broncea, está equivocado. Según Agustín Buendía, profesor titular de la Universidad de Granada y responsable de las campañas de prevención de la Academia Española de Dermatología, la protección mínima no existe y lo más recomendable es usar cremas con protección solar alta, entre los 40 y los 50 grados.

Cuando se toma sol, la piel queda expuesta a una luz demasiado intensa y es muy importante protegerse adecuadamente para evitar quemaduras y prevenir el cáncer de piel.

Es por ello que realizamos algunas recomendaciones básicas:

Evite el sol del mediodía: Mientras practique actividades al aire libre, evite realizarlo durante las horas centrales del día (de 12 del medio día a 3 de la tarde).

Elija el factor de protección solar adecuado: Use crema solar cuando vaya a exponerse al sol siendo el adecuado y que se adapte a su tipo de piel y la intensidad de los rayos UVA.

Calcule el tiempo de exposición al sol: Cada persona tiene una protección natural diferente dependiendo del tipo de piel, pero por lo general, el tiempo suele ser de entre 10 y 30 minutos.

Use suficiente protector solar: Utilice siempre grandes cantidades de protector solar. Además, es importante echarse crema regularmente porque el protector solar se elimina con el sudor, con el roce de la tela.

Protéjase con antelación: Después de aplicar la loción, se debe esperar entre 20 y 30 minutos antes de tomar el sol. Esto es debido a que no todos los protectores actúan de inmediato y algunos tardan unos minutos en hacer efecto. Es importante asegurarse de echarse crema especialmente en las áreas más sensibles a la luz como el cuero cabelludo, la cara, las orejas, el cuello, la espalda, el pecho y el dorso del pie.

No olvide las gafas de sol: Los ojos también necesitan una protección adecuada contra la radiación solar. Por lo tanto, es muy importante usar gafas de sol homologadas.

Aplique geles y calmantes en las zonas afectadas varias veces al día: Si se ha producido alguna quemadura por la exposición tardía al sol, tome analgésicos, y es recomendable beber líquidos en abundancia. Aplique cremas hidratantes especiales que ayuden a la cicatrización de las áreas afectadas de la piel. Fuente: El Mundo y Onmeda.

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