Somos cartas leídas

Gota: ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 2Cor. 3:1,2

Era una costumbre en los tiempos antiguos, tanto como en nuestros días, escribir y recibir cartas de recomendaciones. Estamos muy familiarizados con esta costumbre si hemos estado buscando trabajo en los últimos años. En Hechos 18: 27, Apolos fue a Corinto por primera vez, los hermanos le animaron y escribieron para que lo recibieran con los brazos abiertos, Pablo escribe una carta a favor de una diaconisa, Febe de la Iglesia de Cencrea.

Ese tipo de carta era escrita por una persona amiga o un representante de la comunidad que conocía muy bien a la persona recomendada, allí entre otras cosas se expresaba la conducta moral, ética, laboral, religiosa de la persona y se hacía una recomendación positiva de dicha persona.

Recuerdo algo que me sucedió muy reciente, Edison, es un hombre joven que conocí hace un poco más de un año, él vino a mi casa para montar la antena de la televisión por cable (TV). Me llamaba la atención que cada vez que yo le decía algo sobre Señor Jesucristo el quitaba la vista de su trabajo y me miraba y escuchaba con mucha atención.

En una ocasión volvimos a solicitar sus servicios porque se nos cayó la señal de la TV. Después de arreglar el desperfecto y ya para marcharse me preguntó:

– ¿Pastor, usted no nota algo extraño en mi manera de hablar?

– Si, hijo, le contesté. – Creo que ahora tu manera de hablar parece la una persona cristiana.

– Si pastor, hace varios meses experimenté un encuentro con Cristo y mi vida y familia ha cambiado mucho. Pastor hay algo que quiero decirle. La primera vez que yo vine a su casa, hubo algo que marcó mi vida para siempre, y fue, la manera como usted trataba a su hijo; yo veía al niño muy contento, y cuando apareció la imagen de los dibujos animados él corrió a agradecerle y usted lo besó y le dijo: ¡Es un regalo de mami y papi para ti hijo, porque eres nuestro amado hijo! Sabe pastor, yo pensé: ¡Dios un padre así y una familia así yo hubiera querido tener!

Edison lloraba y continuó diciendo. – En ese momento llegó su esposa y me impactó mucho la manera en que usted y su hijo la recibieron. Pastor yo vi a Dios ese día aquí en su casa. Yo vengo de una familia donde recibí muchos maltratos y mi familia se estaba destruyendo. Yo recibí a Cristo cuando tenía 14 años pero me alejé de él, pero ahora he vuelto a sus caminos y él está haciendo grandes cosas en mi familia. Gracias pastor al mostrarme a Cristo por su manera de vivir en familia.

Valor: Mucha gente nos mira, la vida del creyente es una carta de recomendación abierta de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Otros están leyendo lo que escribimos por medio de nuestras palabras y acciones. El apóstol Pablo afirma que su propia fidelidad en el ministerio es testimonio abierto para que todos lo lean, y que no necesita cartas de recomendación.

Detengámonos un momento y meditemos ¿Qué están leyendo acerca de nuestras vidas amigos, familiares y vecinos? Recuerde: Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 2Cor. 3:2. ¡Señor ayúdame para que muchos puedan leer de Cristo en mí!

Dios les bendiga

Pastor Tovar

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