Yusra Mardini: De refugiada a abanderada olímpica cristiana (+Video)

Los retos a los que muchos de los atletas de los Juegos de Río 2016 se han enfrentado han sido honorables. Yusra Mardini es una joven de apenas 18 años de edad, quien ha sido partícipe de una de las más grandes hazañas de vida que un ser humano puede realizar: “salvar vidas”. Nació en el seno de una familia cristiana en Damasco.

Experiencias amargas también forman el carácter

El año pasado se enfrentó a una dura experiencia al nadar durante más de tres horas en el Mar Egeo, no por obtener una medalla, sino por su supervivencia, la de su hermana Sara y 20 personas más, a bordo de una embarcación que lamentablemente produjo un naufragio en alta mar.

A pesar de los temores que posiblemente la embargaron, se sobrepuso y salieron a flote sus valores cristianos, al respecto comenta lo siguiente: “jamás me habría perdonado dejar a esas personas morir en esas circunstancias”. Esta aleccionadora proeza denota la fe en Dios. Sus habilidades le permitieron aferrarse a lo desconocido y emigrar a otra nación rumbo a nuevos horizontes que garantizaran su libertad.

Cruzó Europa en tren hasta llegar a Alemania. Su talento en el nado es impresionante, capacidad que asegura haber adquirido gracias a su padre que vive en Jordania y quien además es entrenador de natación. Mardini formó parte del Equipo Nacional en su país, sin embargo, por diversas situaciones fue descartada cualquier posibilidad para su desarrollo como atleta.

Detrás de cada prueba hay una recompensa

Bajo este panorama, compitió en los 200 y 400 metros libres del Mundial de Pileta Corta de Estambul en 2012. No obstante, en 2015, atravesó una experiencia que le permitió sobrevivir para algún día tener la oportunidad de participar junto a otras promesas deportivas.

El Comité Olímpico Internacional (COI) se dedicó a asistir a la atleta en conjunto con el Club de Berlín, para llevar sus entrenamientos de la mejor manera posible, por lo cual se desarrollaron en una piscina que posee trayectoria olímpica, construida para los Juegos Olímpicos de 1936.

La pasión por la natación sigue vigente, pues considera que forma parte de su esencia espiritual, motivo por el cual la atleta, nativa de Siria, fue la abanderada de los refugiados en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016, hecho que describe como “épico”, puesto que siempre soñó con destacar en su disciplina deportiva: la natación.

De esta manera, el COI apoyó a Yusra en su participación en Río 2016, su intervención en los juegos ha conmovido tanto, que se había mantenido en privacidad ante la prensa internacional para no interrumpir su preparación.
Asimismo, afirma que durante su estadía pensará en su familia, su entrenador y amigos que han hecho posible su sueño.

La historia de esta deportista es sin duda alguna un ejemplo de superación que transciende un pódium olímpico y una nación, evoca una dimensión espiritual distinta, representa a Dios en toda su esencia y es admirable para la comunidad cristiana tener a una nadadora presente en los juegos.

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