Luis Areta: De jugador olímpico a sacerdote (+Video)

La edición número XXXI de las Olimpiadas de Río 2016 se ha posicionado no sólo por los aspectos económicos y sociales sino que también destaca por incluir entre sus delegaciones atletas con una historia de vida fascinante.

Estas vivencias reflejan la gracia de Dios y la vocación que poseen más allá de una medalla.

Entre ellos se encuentra Luis Felipe Areta, un sacerdote oriundo de España. Para quienes lo siguen en su país natal, sería increíble pensar que la trayectoria de vida que lo acompaña se opone totalmente a su oficio en la actualidad, puesto que su récord deportivo destaca por haber participado en tres Juegos Olímpicos.

Triunfador en el salto largo

Areta fue acreedor de muchos galardones, entre ellos están: las Olimpiadas de Roma en 1960, los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964, donde obtuvo el sexto lugar en salto de longitud y por último, participó en México, en 1968, posicionándose como uno de los 12 mejores del torneo.

Además, comenta que tenía 17 años cuando pidió participar en la categoría del salto de longitud. Su preparación académica se desarrolló en San Sebastián, España. Asimismo, recuerda haber crecido bajo la religión católica, durante su adolescencia se planteó ser sacerdote, pero después lo descartó por su pasión hacia el deporte.

Sus aficiones eran varias, así como su talento, destacaba en: fútbol de playa, baloncesto y atletismo, disciplina con la que fue 13 veces campeón de España en salto de longitud. A los 16 años, obtiene la oportunidad de su vida al recibir una carta de la delegación de Madrid para sus estudios universitarios y la preselección para las Olimpiadas de Roma de 1960.

Transición del deporte al sacerdocio

Al finalizar sus terceras olimpiadas, su vida toma un rumbo diferente y se dedica al ministerio del sacerdocio, oficio que coincide a la perfección con la práctica atlética, pues indica que se asemeja al deporte por mantener vigente la disciplina y perseverancia constante en cada meta.

Explica que todo lo ha logrado gracias a la ayuda de Dios, y al respecto expresa que “hay que esforzarse, organizarse. Lo más importante es luchar, tener paz y saber, que si eres hijo de Dios, no te hace falta mucho más”.

Se define como un hombre entregado al servicio, pero al mismo tiempo afirma que para todo hay un salto final, aunque sea dentro de mucho. Luego de sufrir varias lesiones, se retiró del ámbito deportivo. Actualmente vive en su país natal, tiene varios colegios y contribuye con causas benéficas desde 1980, al iniciar su sacerdocio.

Momento donde Luis Felipe Areta ganó una medalla de bronce para España:

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