Un céntimo de ejemplo

Un día llegó a una ciudad donde viví por muchos años un circo, les prometí a mis sobrinos que los llevaría.

Llegó el gran día y nos fuimos al circo mis tres sobrinos y yo. Al llegar a la taquilla pregunté por el valor de las entradas. De 12 años en adelante 20 bolívares, niños menores 11 años 10 bolívares. Ellos tenían 14, 12, y 10 años. Yo tenía que pagar 70 bolívares por los cuatro.

Mientras estaba buscando el dinero para comprar las entradas un señor que estaba delante de nosotros con varios niños se quedó mirando a mis dos sobrinos más pequeños y me preguntó cuántos años tenían, les respondí 12 y 10 años, y luego me dijo:

– Tú puedes decir que estos dos chamos tienen 10 y 11 años y te ahorras 10 bolívares, el taquillero no se va a dar cuenta porque los chamos son casi iguales.

– Si, amigo usted tiene razón, le contesté, tal vez el taquillero no se dé cuenta pero mis sobrinos y Dios si se van a dar cuenta. Él no dijo nada, pero si noté que al comprar sus entradas estaba muy inquieto.

En cierta ocasión alguien dijo: Lo que eres habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices.

Esto es una realidad sobre todo cuando nuestros hijos y familiares nos observan porque ellos aprenderán del ejemplo de sus padres. Los niños son los perfectos imitadores, ellos repiten y copian todo lo que ven y lo que más ven es la conducta de sus padres o de las personas adultas.

VALOR: En nuestra vida como padres un céntimo de ejemplo vale más que miles y miles de sermones

Efesios 5:1 Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados.

Dios les bendiga
Pastor Tovar

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