Es pues la Fe

“Es pues la Fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” HEBREOS 11:1”
La palabra Fe, está asociada a lo que creemos, aquello que confiamos pueda suceder, a la expectativa de algo que a futuro esperamos ver hecho realidad ante nuestros ojos.

Existen diferentes tipos de Fe, la Fe natural y la Fe del creyente. Vemos así, que la Fe natural es aquella que nos lleva a la certeza de que algo va ocurrir, por ejemplo, la madre que confía y cree que, al cabo de nueve meses, traerá al mundo el anhelado fruto de su vientre; o la de aquella persona que cursa estudios universitarios, y tiene fe que en pocos años obtendrá su título; esta fe es inherente al ser humano, todos la tenemos seamos creyentes en Cristo o no, seamos ricos o pobres, adultos o jóvenes, y es que hasta los ateos tienen fe, si señores, ellos también tienen fe, aunque no en Dios, por supuesto. Esta Fe se nutre o desarrolla con las experiencias que a lo largo de nuestras vidas nos permiten ir acumulando creencias, vivencias, patrones de conducta y modos de pensamiento.

Ahora bien, a diferencia de la Fe natural, existe la Fe del Creyente, la cual tiene como fundamento, creer en Dios y en su palabra escrita en las sagradas escrituras, es la fe bíblica, la del poder sobrenatural de Dios, que va más allá de toda comprensión humana, es por ejemplo, aquella persona que tiene un cáncer terminal y aun así tiene la certeza y convicción que Dios obrará un milagro en su vida y será sanada, a pesar de los pronósticos médicos, o aquella persona que ha caído en bancarrota, perdido su empresa y todos sus bienes, y aun así, en vez de acabar con su vida, tiene la fe en que Dios le restituirá todo lo perdido. ¿Y por qué estas personas tienen esa certeza? Pues, esa convicción viene de creer en las promesas de Dios escritas en la biblia, como aquella que dice: “Al que cree todo le es posible”… o en la poderosa palabra: “Por sus llagas fuimos nosotros curados” Isaías 53:5. Ellas tienen la convicción y creen en la promesa bíblica que dice: “Si tuviéreis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte; pásate de aquí allá, y se pasará…” Mateo:17:20.

¿Cómo logra el creyente alcanzar ese grado de Fe sobrenatural? La propia palabra de Dios nos lo muestra. Y es que la misma se obtiene por la Fe en nuestro Creador, creer que sólo Él nos puede ayudar, y así, por medio de la obra del Espíritu Santo en la vida de cada persona, nos lleva a tener fe en las promesas de Dios, trayendo a nuestra mente en el momento oportuno y justo, la palabra de fe y esperanza que nos hará esperar ese milagro, esa ayuda divina, y nos guiará, dándonos también la fuerza para la toma de las acciones y actitudes correctas a fin de alcanzar la bendición que anhelamos. Es la misma fe que tuvieron los grandes hombres y mujeres del pasado, como Noé, Abraham, Isaac, Moisés, Elías, Sara, Rahab, etc., quienes por Fe, conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, sacaron fuerzas de su debilidad, se hicieron fuertes en batallas.

El creyente debe vivir por la Fe sobrenatural o bíblica, ella se alimenta de la comunión con Dios, de una vida de oración, ayuno, y sobre todo, de la obediencia y fidelidad a su Santa Palabra. Esta es la fe que agrada a Dios y Él nos lo reafirma cuando dice: “Sin Fe es imposible agradar a Dios”. Hebreos 11-6.

DIOS LES BENDIGA

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