La Bondad de David y la Misericordia de Dios

El Gobo News

En 2da de Samuel 9:1-13 nos encontramos con una historia que refleja el significado de la bondad como virtud humana y de la misericordia como cualidad o don de Dios.  Se refiere a la historia de Mefi-boset, a quien luego de la muerte de Jonatán su padre, el Rey David quiso favorecer y extenderle la misericordia de Dios, como descendiente que era de su gran amigo.

David tuvo un gesto de bondad hacia un descendiente de la casa de Saúl,  por amor al hijo de éste Jonatán.  Fíjense que en el pasaje bíblico David dijo: «No ha quedado nadie de la casa de Saúl a quien haga yo misericordia de Dios?”. Aquí vemos que David entendía el hecho de que la misericordia corresponde a un don de Dios, es bendecir sin esperar recompensa, por el puro amor al necesitado o sufrido; y que mejor persona para recibir esa misericordia de Dios por medio de David que el hijo de su amigo Jonatán llamado Mefi-boset, quien era lisiado de ambos pies y el cual se encontraba en situación de horfandad tras la muerte de su padre…  no sólo estaba sin sus seres queridos a su lado para velar por él, sino que además y producto de su condición física se sentía con baja autoestima y esto se percibe en la respuesta dada por éste a David: «Quien es tu siervo para que mires a un perro muerto» (2da de Samuel 9:8).

Cuanto sufrimiento encerraba esa respuesta de Mefi-boset dada a David; quizás porque desde su infancia sentía que no valía nada; tal vez había sido víctima de lo que hoy día conocemos como bullying, haciéndolo un ser acomplejado, hasta el punto de considerarse asimismo como un perro muerto.

Pero Dios no lo veía así, y el Rey David fue el instrumento usado para bendecirlo y lograr que saliera de su condición de sufrimiento y precariedad, llevándolo Dios, de ser un desvalido, a convertirlo en alguien que todos los días comía de la mesa del Rey David.

Esta historia nos habla no solo de la bondad de David, sino además, de el incomparable amor y misericordia de Dios hacia las almas sufridas. De igual manera, nos hace reflexionar, sobre el hecho de que Dios no hace acepción de personas, mirando principalmente al corazón a la hora de bendecirnos. Es por eso amigos, que no debemos subestimar a otros por su condición física u económica, siendo más bien misericordiosos y bondadosos unos con otros,  púes no sabemos si esa persona que vemos caída o sin ningún valor,  es escogida del Señor para bendecirla y a quien en cualquier momento la misericordia de Dios puede alcanzarla como sucedió con Mefi-boset.

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