Papa Francisco: “Inimaginable el infierno que viven los migrantes en los campos de detención”

Elglobonews.net –

“Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”, ya sea “para bien o para mal”: lo recordó el Papa en su homilía en la Misa en el 7º Aniversario de su visita a Lampedusa. “Esta advertencia es hoy de gran actualidad”, dijo, afirmando, por otra parte, que lo que está pasando hoy con Libia es una versión «destilada» de la realidad.

Lo que nos dicen de Libia es una versión “destilada”: es un «infierno inimaginable» el que viven los migrantes en los campos de detención. El Papa Francisco quiso celebrar, como el año pasado, una Misa en el Aniversario de su Viaje a Lampedusa. Lo hizo, en esta ocasión, en la Casa de Santa Marta. A siete años de aquel viaje que marcó los inicios de su pontificado, y con el cual tendió uno de los ejes que demostrarían, a lo largo de estos años, su especial atención por las periferias existenciales, desarrolló su homilía partiendo del salmo responsorial de hoy, que invita “a una búsqueda constante del rostro del Señor”. Una búsqueda que “constituye una actitud fundamental en la vida del creyente, que ha entendido que el objetivo final de la existencia es el encuentro con Dios”. Y una búsqueda que también es “una garantía de éxito de nuestro viaje en este mundo, que es un éxodo hacia la verdadera Tierra prometida, la Patria celestial”.  

El Santo Padre continuó con la primera lectura, que habla del pueblo de Israel que había perdido de vista la Tierra prometida “y deambulaba por el desierto de la iniquidad”:  la prosperidad y la riqueza abundante – señaló – habían alejado del Señor el corazón de los israelitas y lo habían llenado de falsedad e injusticia.

Es un pecado del cual nosotros, cristianos de hoy, tampoco estamos exentos. «La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión, ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia» (Homilía en Lampedusa, 8 julio 2013).

Es por eso que la exhortación de Oseas llega hoy “como una invitación renovada a la conversión – añadió -, a volver nuestros ojos al Señor para ver su rostro”.

Siembren justicia y cosecharán misericordia; preparen sus tierras para la siembra, pues ya es tiempo de buscar al Señor, para que venga y llueva la salvación sobre ustedes. (Os 10, 12). Fuente: Vatican News.

Foto: cortesía.

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