Cristianismo estremece a los corazones taiwaneses

TAIWAN.- El budismo y el taoísmo son las principales religiones la isla de Taiwán. Muchos creen que los dioses les pueden proporcionar la paz interior y la garantía de éxito en el trabajo y el hogar. Sin embargo Ting Van Hofwegen, una cristiana taiwanesa, afirma «La mayoría de las personas no saben lo que están buscando. Cuando van al templo, solo siguen una tradición para ser bendecidos por los dioses allí».

Lamentablemente las iglesias son difíciles de encontrar en la isla, y el cristianismo es casi inexistente. Pero una pareja estadounidense, Richard Roberts y su esposa Jessie, preocupados por una población que nunca había oído hablar de Jesús, decidieron trasladarse a Taiwán para compartir el Evangelio desde 2004. Después de un tiempo plantaron iglesias de Jesús en Taiwán.

La carga era mayor. Así que decidieron compartir el Evangelio en hogares, escuelas, bibliotecas, en todas partes que se les ocurriera, sólo para que la gente sepa de Jesús. Desde entonces otros misioneros se han unido a esta gran labor. La hija de Richards, Sarah Yang, se complace en servir a Jesús en Taiwán. «Estoy muy feliz que Dios me diera la paz en mi corazón. Nos quedamos hacer lo que él nos llamó a hacer»,  dijo Yang.

Poco a poco, los taiwaneses más jóvenes están experimentando la iglesia. La labor con los niños ha crecido cada vez más. Con el tiempo, la iglesia comenzó a desarrollar metas más grandes. «Dios me dio un sueño de venir a Taiwán. Sería tonto no obedecer la voz de Dios, ¿verdad?» dijo Scott Lusher quien se desempeña como profesor de Inglés. El personal cree que este es un momento oportuno para el pueblo de Taiwán escuche acerca de Cristo.

«El Evangelio es realmente importante aquí porque la gente está perdida. Ellos pueden hacer actos de bondad, porque piensan que así irán al cielo. Pero sin Jesús no están haciendo el bien. Es perjudicial ver a la gente, ¿cómo creen que van a ir al cielo, y al final, puede que no?,» dijo Violet de España. Roberts y su equipo, siguen trabajando duro para cambiar la vida de millones de personas en Taiwán.

 

Fuente: Impacto Evangelístico

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